Nos mueven (y 3)

Hola,

Nos han movido. Finito. Caput. Lo hicimos. A sido duro físicamente. Al menos para un servidor que ya no juega partidos interminables de basket. Creo que para los demás también. Hemos subido un montón de cosas. Y no nos han ayudado a bajar nada. Bueno es medio mentira, porque alguna si ha arrimado el hombro.
Sorprendido de ver de la manera tan fácil como Cristina se ha escaqueado de mover nada, ni sus cosas. Que ha Enric el coche se le ha quedado sin batería, justo hoy, no sorprende tanto. El ver la cara de sorpresa cuando una de las chicas no podía subir una de sus cajas, y simplemente le he dicho "Te la subo yo". O el ver como las personas más viejas del lugar, renegaban como el primero de esta absurdidez de cambio, irreversible a todas luces. Sorprendido de ver a los de almacén, subiendo a la vieja usanza una decena de armarios y una fotocopiadora. O de oír como nos querían escatimar a los de abajo la ínfima, pero bienvenida, recompensa de la casa en versión pizza. De oírlas comentar, el horror de un baño compartido, o el que nuestras niñas no tuvieran una papelera para echar compresas. El ver a la gente pasar por nuestra nueva sala, y verles la cara de sorpresa "¿y esto?". Las esperadas faltas de conexiones, arregladas con "un día de la semana que viene..."
Pero al final nos hemos comprimido 13 en el espacio de 9. Hemos enchufado las máquinas, y sobre las 4 de la tarde estábamos en marcha. Las nuevas inquilinas de la tercera planta, tardarán días en estar en marcha. Y estamos cansados. Molestos por la estupidez del cambio, o por ver el egoísmo narcisista de aquellos que se suponen que trabajan con nosotros. Como decía alguien sabio, "Hay que echar a este tipo antes de que llegue el día del cambio", pero no nos ha dado tiempo.

1 comentario:

missmole dijo...

Bueno, me alegro de que ya haya pasado lo peor ... ahora a resituarse como podais y a animaros unos a otros.

Por suerte habeis podido constatar que hay muchos más compañeros sorprendidos de esa mudanza tan inverosímil.