It's a hard life

Hola,

Ya lo dice la canción de los Queen "It's a hard life".
Pues en mi corta y limitada memoria quedaran pegados estos últimos días. Todo empezó con una llamada a la una y poco del sábado. Corre, corre, nos plantamos en el hospital, y dicen que ya empezado, que esas perdidas son normales, pero que volvamos cuando "rompa aguas". Todo un sábado de espera. Domingo siete y veinte de la mañana. Corre, corre, y ya volvemos a estar en el hospital. Mi hermana pasa horas encerrada y solo sabemos de ella por sms furtivos de mi cuñado. Al medio día sale a caminar, dicen que aún no esta a punto. Por la tarde vuelve adentro y volvemos a los sms furtivos. Pasa la tarde, pasa la noche y en la cabeza de todos hay la pregunta de que si todo marcha bien, y se lo hacemos saber a cada comadrona que pasa por delante nuestro. Intentan echarnos repetidas veces, pero no se que clase de familia tienen ellos, pero la mía no se marchará de allí hasta ver que los tres están bien. Ya es lunes y seguimos sin noticias. Cerca de las dos de la madrugada, aparece mi cuñado que van a entrar a la sala de partos. Dos y treinta aparece mi cuñado con su hija en brazos. Ya se pueden ir para casa, pero no lo hacemos hasta que una hora mas tarde no vemos que los tres están bien.
Pasa el lunes y el martes con visitas y caídas de baba. El miércoles cuando ya están vestidos para salir les dicen que la niña tiene ictericia y se han de quedar. Pasan las horas y la exposición a la luz no hace efecto, y sus niveles solo hacen que subir. No cesan de hacerle pruebas a la niña. El jueves deciden darle una exposición mayor a la luz, y los doctores deciden informar a los padres del peor de los casos, y de paso culparles por tener un grupo sanguíneo diferente al de la niña. Ninguno acabamos de entender nada, en que punto la niña ha enfermado así. Después de una noche de perros, el jefe de pediatría se acerca a dar explicaciones y aclarar que la situación no es ni por asomo la que su subordinado ha planteado, pero ya nadie te quita esa mala noche. La niña baja sus niveles durante la noche, pero aún así pasa un día de pruebas y mas pruebas. Al final llega de noche el viernes a su casa y el sábado su tito Jordi se dedica a hacerle fotos hasta agotar las baterías de la cámara.
Debéis de mirar la foto con la perspectiva adecuada, ya que todos coinciden que Leyre es muy grande, pero mi mano seguramente lo es mayor que las vuestras. Aún así se adivina que los primeros días de Leyre en este mundo no han sido fáciles, pero de momento demuestra ataques de genio que hacen pensar que los ha de superar todos. Ahora ya esta en casa, Stitch ya la olisqueado y ha dado su visto bueno, pero seguramente vendrán mas días de estos, aunque solo sea por pura estadística. Para los padres una vez pasados estos días que serán de presentaciones y sustos, tendrán que ponerse en esa tarea que parece titánica de criar a un niño, pero una vez tienes a uno en brazos todas las dudas desaparecen, al menos a mi.
He intentado resumir en pocas líneas estos últimos días, por no aburrir, y porque ni con mil millones de líneas sabría explicaros el millón de sensaciones que se me agolpado estos días, y faltaría por explicar la de todos los que han estado metido por medio. Dice el refrán que "El hombre propone y Dios dispone", pues bien vamos a proponer que todos volvamos a la normalidad.

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