Esperando ser conquistadas

Hola,

El viejo panda gordinflón estaba sentado contemplando las colinas que aún quedaban por conquistar, y los castillos pendientes por asaltar. Toda su vida había sido un Ronin, un samurái sin amo, que trabaja para el señor que mejor paga. Acostumbrado a conquistar los sueños de otros. Defender o conquistar con su inteligencia y habilidad, lo que por las debilidad o miedo sus amos no sabían o no podían conseguir.
Así que estaba allí sentado, mirando todo aquello que le importaba un carajo conquistar, en espera que los que se llamaban así mismos señores de la guerra, dejen sus conjuras palaciegas a un lado, y decidan avanzar. O mejor aún, que sigan en sus palacios, pero que no dejen de poner un plato de arroz en su casa.
El viejo panda gordinflón ya lleva un tiempo que piensa tanto en como dirigir a sus guerreros en aquella colina de allá a los lejos, como en que hacer si quien paga decide que ya no hay lugar para él allí. Pero esta opción le perturba, porque aunque le importe un carajo esos castillos, el hecho de conquistar aquellos objetivos le harían sentirse bien consigo mismo. Pero ya lo dijo aquel sabio, "La estupidez humana es infinita". Y esas malditas colinas ahí, esperando ser conquistadas.

1 comentario:

SAUVIGNONA dijo...

y bueno...habra que dejar de lado la estupidez humana y comenzar a conquistar las colinas...

besines jor
:)sau