Patrimonio de la humanidad

Hola,

Sitúate. Tienes entre nueve y diez años. La plaza del pueblo esta llena de gente. La gente de tu "colla" ya se han colocado formando el primer piso, y ya están subiéndose los del segundo. La música empieza a sonar, y en la plaza poco a poco se hace el silencio. Con sumo cuidado y paciencia se van subiendo unos encima de otros, los hombres y mujeres que forman el tercero, el cuarto, el quinto... piso. Cuanto mas arriba los hombres y mujeres son más pequeños, sobretodo comparados con algún gigante que esta con los pies en el suelo ayudando a aguantar la torre humana y como protección para que en el peor de los casos, si la torre se desmorona, el daño de los caídos sea mínimo.
Ya esta el sexto piso completado, y unas manos fuertes te aúpan hasta el primer piso, a ti y a otro niño más. Él empieza a subir antes que tu, va en el piso de abajo, respiras y no te lo piensas mas. Pones tu pie izquierdo en la pantorrilla del que tienes delante, te agarras a su camisa y te impulsas hacia arriba. Tus pies descalzos se van agarrando en las fajas, en las piernas y en los hombros de la gente por la que poco a poco vas trepando por su espalda. Al ir subiendo piso a piso oyes frases de ánimo, al jefe de la "colla" gritándote desde abajo el mejor camino a seguir, y sobretodo notando la tensión de tus compañeros que llevan aguantando mucho tiempo mucho peso, y alguno le empieza a fallar la concentración y las fuerzas. Ya estas cerca del sexto piso, y el otro niño ya ocupa cuidadosamente su lugar. Llegas hasta él, pasas tu pierna por encima de su cuerpo, y al hacerlo miras hacia abajo. Una plaza expectante, y tu gente observándote fijamente. Levantas rápidamente una de tus manos, mientras con la otra te aguantas a tu compañero, el "castell" esta coronado y la plaza rompe en un gran aplauso, pero a ti te preocupa más el bajar y no caerte en la bajada. ¡¡Y que nadie se te caiga encima!!. Bajas todo lo rápido que puedes, como si fuera una carrera contra tus compañeros que de forma escalonada te siguen. Al llegar abajo un montón de manos te llevan hasta suelo firme, hasta los brazos de tu madre.
Miras hacia arriba, el castillo humano esta a punto de "descarregar-se", es tan importante construirlo, como deshacerlo correctamente, ya sea tanto por la estética como por la seguridad que nadie se caiga y se haga daño. Los del último piso saltan de alegría sobre sus compañeros, la plaza rompe a aplaudir de nuevo, todos se abrazan y todos te buscan a ti, a "l'anxaneta", para felicitarte por haber coronado uno de los mayores esfuerzos humanos.
Hoy han declarado a los "castells", junto al flamenco, al "cant de la sibila", la cetrería, la comida mediterránea y alguna cosa mas que seguro me dejo como patrimonios intangibles de la humanidad. De todos ellos el que me toca más de cerca es el de los "castells", castillos en castellano, que no son más que torres humanas. No soy ningún gran fan, ni seguidor, de esta tradición muy catalana, pero si podéis, si tenéis la oportunidad, no dejéis de ver una jornada castellera. Sencillamente es impresionante ver esas torres humanas de seis, siete, ... creo que ahora ya prueban los diez pisos de altura. Calculad a una media de 1'60 de altura por pisos, ya que los de abajo son "gigantescos" y los de los pisos de arriba son niños, a que altura corona "l'anxaneta", el niño que queda arriba de todo, la torre humana. Y además ahora ya es patrimonio de la humanidad.

1 comentario:

SAUVIGNONA dijo...

pues no conozco el lugar pero si es patrimonio de la humanidad seguramente es hermoso...

besines jor!
:) sauvignona

tu amiga de ultramar..