Resignación

Hola,

Hay días de esos, no sabes ni como ni porque, ni aunque los autores de "¿quien se ha llevado mi queso?" insistan, te levantas y algo se ha roto entre tu y el universo.
Cosas tan inevitables como la muerte, aunque sea esperada y anunciada, no deja de romper todos los esquemas. De eso no hablan los ladrones de queso. Tampoco te hablan de que las penas de otros que ni conoces, te acabaran golpeando de rebote en toda la cara. Ni tampoco nadie puede hacer nada, cuando los miedos y la estupidez de otros, acaban golpeándote por mantener su incompetencia a buen recaudo.
No puedo quitarme de encima esa sensación de ser uno de los cañoneros de uno de las naves españolas en la batalla de Cabo Trafalgar. Subido en una nave que la incompetencia de otros ha llevado ha estar en medio del fuego enemigo, perdiendo la batalla, con el capitán que no encuentra salida, viendo como los cañones enemigos agujerean la nave donde estas subido, y la única cosa que puedes hacer es seguir disparando en cañón y esperar tiempos mejores.
Han habido y habrán tiempos mejores, pero no son estos.

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