Metro correcto, persona equivocada

Hola,

Como estos dos últimos años he vuelto a presentar un relato al TMB - Relats curts. Dudo mucho que ni me tengan en cuenta para ganar nada, pero me hace gracia. Me hace gracia que me leáis, que me lean y sobretodo saber si os gusta o no. Como este año no se quien les ha hecho la web, pero me alegro de no ser el único que hace chapuzas web, os dejo aquí el texto, para que lo critiquéis.
Esta mañana en feisbuc i tuiter he dicho que me leáis, compartáis y me hagáis rico y famoso, pero he recapacitado, no hace falta que me hagáis famoso, con rico me conformo. No se, algo así como que le llegue el relato a un director de Hollywood y hagamos un blockbuster con la historia.


Metro correcto, persona equivocada

Como cada día de lunes a viernes, a la misma hora puntual como un reloj suizo llegaba a la misma parada de metro, justo para coger el de y doce, que va menos lleno que el de y nueve. La misma rutina repetida a lo largo de los últimos años. El mismo tipo de todos los jueves destrozando a Bob Marley, al cual siempre dejaba unos euros con la esperanza que eso le ayudara a dejar de cantar.
Al llegar al andén los paneles luminosos anuncian el servicio interrumpido por tiempo indefinido. No pasa nada, tanta rutina tiene un plan b, trasbordo de la linea uno a la tres, dos paradas, trasbordo a la dos, tres paradas mas y caminar un par de calles.
Una vez en el andén de la línea tres estaba lleno gente, por lo visto el plan b lo tiene mucha gente. Sube entre apretones, dos paradas, trasbordo a la línea dos. La dos esta mucho mas vacía, llega el tren y consigue sentarse sin problemas. Viaja controlando el marcador de paradas no fuera a pasarse, pero no puede evitar ver al chico que está sentado delante de ella. Si no tuviera prisa se enamoraría de él, piensa. El chico recibe una llamada que hace que se levante y baje en la siguiente parada con el móvil en la oreja. Ella se da cuenta que se ha dejado en el asiento el libro que leía y en la duda de que hacer el tren ha arrancado. En ese momento una idea brillante le viene a la cabeza. Recogería el libro, al día siguiente volvería a coger esa combinación y tendría una buena excusa para hablar con él.
Al día siguiente repite plan b, pero el chico no aparece. Tampoco lo hace en los dos siguientes. Al cuarto deja pasar un par de metros siempre vigilando y mirando en cada vagón si ve al dueño del libro. Nada. Poco a poco en ella crece la historia de que le dirá, que le dirá él, que pasará a partir de ese día. Llega el fin de semana y no ha vuelto a verle. Durante la siguiente semana repitió el plan b, pero el dueño del libro no aparecía. Llegado el octavo día de búsqueda había llegado un par de veces tarde a su destino, incluso un día se quedó viendo pasar metros a la espera de quien no llegaba.
De hoy no pasa, se dijo. Si no aparece no pierdo mas tiempo. Llegó a la línea tres, dos paradas y andén de la línea dos. Busca en el andén y nadie conocido. Llega el metro, busca, mira entre la gente que ya le empezaba a ser familiar de los últimos días y nada. Así que abatida se sienta cuando oye un – Hola. Un chico al que no recordaba haber visto nunca le sonreía nervioso sentado delante de ella.
No quiero que me tomes por un chiflado ni nada de eso – dijo mientras desviaba la vista nerviosamente a cualquier parte. Llevo días viéndote cargar ese libro de Jane Austen – continuo diciendo - y aunque suene raro en un hombre, me encanta. La chica dudo durante un instante, volteó el libro rápidamente para ver su tapa y leyó Emma de Jane Austen. El tren se detuvo, las puertas se abrían, miró a través de la ventana, vio que era su parada, y mientras salía corriendo solo acertó decir – es mi parada, mañana hablamos.
Durante todo el día no podía parar de darle vueltas al mañana hablamos, ¿en qué pensaba al decir eso? Esa noche no durmió. ¿Y si es un loco?. Le dio vueltas y mil vueltas, y finalmente al día siguiente decidió por última vez tomar el plan b. Al llegar al andén ahí estaba el chico. Al menos durante unos meses el plan b, se convirtió en el plan a , leyó por primera vez a Jane Austen y tuvo el absoluto convencimiento que buscó en el metro correcto a la persona equivocada.

No hay comentarios: