Hacer las cosas a mi manera y sentirme bien

Hola,

Se está convirtiendo en una mala costumbre que los años sean mas malos que buenos. Quizá son los efectos de ir cumpliendo años, esas arrugas en la mirada de las que habla Pérez-Reverte de tanto en tanto, que hacen que vea el mundo de manera mas pesimista, quizá realista.
Este año he vuelto a ir tantas veces al hospital por mi padre, que ya conozco los lugares secretos para encontrar aparcamiento rápido, o ya he visitado las nuevas urgencias de Bellvitge, incluso las enfermeras de la planta 8 ya conocen a mis padres. Este año también lo recordaré como en el que he dejado de cobrar puntualmente como los últimos nueve años. El que pasé de cobrar tarde a un ERE que ha jodido a la mitad de mis compañeros. De aguantar manis, para mi sin ton ni son, ya que siempre he creído que el partido estaba perdido antes de empezar. De ver como mi trabajo, al fin y al cabo, solo sirve para que uno mismo se realice ya que para los demás solo eres un número, el 2835 en mi caso. Mi nariz sigue dando problemas, mas espaciados, pero cuando me da, es mucho mas fuerte.
Resumiendo lo malo, mi salud aguantando el tirón, pero no la de la familia, el dinero entrando tarde y lo del amor, mejor no darle ni vueltas.
Dentro de los momentos tristes esta que Guido se ha ido a otro hemisferio y continente, aunque se ha ido detrás del amor de su vida. Lo raro que se vuelve el ambiente en un trabajo, cuando durante meses estás a la espera de que echen a la mitad de gente. El mirar la oficina y ver tantos escritorios vacíos, el saber que se podían haber hecho las cosas bien y se ha optado por hacerlo rematadamente mal. A esto habría que añadir, como supongo que todo el mundo tiene, mil pequeñas cosas personales que no voy a contar, pero que mi normal estado de neurosis hace que siga huyendo del mamut cuando ha dejado de perseguirme.
Para compensar lo bueno ha sido muy bueno, con nombre hebreo que dicen que significa "la deseada" en mayo llegaba Míriam. Si ya lucía mucho en mi vida el sol de mi sobrina Leyre, ahora brillan dos. Ellas, lo mejor que le puede pasar a un tío. He llegado a los 40, y tengo un reloj grabado que lo confirma. Sigo esperando pasar la crisis de los treinta, así que dudo que me llegue la de los cuarenta, al menos no en el 2015. He leído poco, solo el "Francotirador paciente" de Pérez-Reverte y sigo sin acabarme el "Victus" de Albert Sánchez Piñol, ¿dónde se ha ido el tiempo que tenia para leer? Quizá se ha ido porque me he convertido en un whovian, un fan de la serie Doctor who, pura fantasia, frikismo según otros. Ocho temporadas y cuatro doctores de un tirón, especiales incluidos, en tres idiomas. Aunque ahora con la nueva ley del gobierno sobre links a contenidos con derecho de autor, habré de rebuscar donde seguirlo. De pelis muchas, pero al cine poco aunque selecto como "El lobo de Wall street", "Interstellar" o "El hobbit: La batalla de los cinco ejercitos". Este año 2014 he ido a ver a Franz Ferdinand y a Fito y Fitipaldis en concierto, los dos ganan en directo, y no he conseguido entradas para U2 que vienen a finales del 2015. Una buena noticia monetaria es que me llevé una "pedrá" de la lotería, que reinvertiré en otros juegos de azar, porque parece que es la única manera de salir del agujero. No es una buena opción el azar para hacerse rico, pero como dice el Doctor, "A veces, las únicas opciones que tenemos son malas. Pero aún así tienes que elegir. ".
El resultado final vamos a dejarlo en empate, en tablas, pero si ha de nacer una sobrina para empatar el partido, esto te resume bien el año.
El año que viene no podré evitar volver al hospital detrás de mi padre, seguiré cobrando tarde y mal, y seguro que no podré evitar muchos cambios de cosas que no quiero cambiar, pero tengo que hacer un reiniciar de todo lo que tengo. Hacer las cosas a mi manera y sentirme bien, para poder avanzar.

¡¡Feliz 2015!! "...como el año que fue otra vez el champagne y las uvas y el alquitrán, de alfombra están...."

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