Nuevos objetivos

Hola,

¿Sabéis cual ha sido el mejor momento del día? Ese que me he encontrado con mi sobrina Míriam, me ha dicho "queque sata" y nos hemos puesto a saltar. Y no lo ha sido porque me haga feliz saltar, ni por lo mucho porque me lo agradecen mis rodillas. La razón es simplemente que tiene un objetivo hacerlo: la sonrisa de Míriam.
Voy a poner un ejemplo ilustrativo. Ahora que todos sois runners y os da por correr maratones lo entenderéis. Al principio de la carrera todo es ilusión, al final estás cansado pero feliz del trabajo hecho, pero lo duro son los kilómetros del medio, cuando has recorrido tanta distancia como la que te falta. Ahí no puedes guiarte por el corazón. Has tenido que administrar bien las fuerzas, saber las que te quedan y poner el ritmo en modo automático hasta ver el cartel de meta pero, ¿qué pasa si no sabes donde está el final?¿qué haces?. ¿Te paras? Quizá la meta está a la vuelta de la esquina. ¿subes el ritmo? Quizá el final esté tan lejos que caerás agotado antes de llegar. ¿lo bajas o lo mantienes? Quizá se te haga tan largo el camino que abandones.
Es duro hacer algo sin un objetivo. Así que lo que he aprendido es que si no ves la meta, o sea tu objetivo, lo que debes hacer es marcarte otros objetivos. No digo que haya que abandonar la carrera, solo marcarse nuevos retos. Hasta aquel árbol, el próximo kilómetro en cinco minutos,... O abandonar la carrera. ¿De verdad tan importante es la carrera?¿Te sentará mejor acabarla que entrar a tomarte una cervecita en ese bar que acabas de pasar?
El sentido de la vida es vivirla, pero nadie ha dicho haciendo que.


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