Y otro menos

Hola,

Hoy ha sido el último día de Bea en el trabajo después de nueve años en la empresa. No es la primera que se va, ya que desde que empezamos con el maldito concurso de acreedores, el ERE y todo lo demás pues ya somos pocos los que no nos hemos ido.
Ya tengo las experiencias anteriores de la marcha de Ferran, Esther y mucho antes de todo el concurso de las marchas de Renata, Vane, Joan, David, Guido,... En todos los casos se hace raro dejar de ver a una persona a la que en los últimos años quizá hayas visto y hablado con mas asiduidad que algunos de los miembros de tu familia. Algunos de ellos se acaban convirtiendo en amigos y otros incluso en ohana (palabra hawaiana que se traduce por familia pero que en su tradición incluye miembros apreciados que no formen parte de lo que típicamente se conoce como familia). Como suelen decir es ley de vida, cada persona elige su camino y si coincide con el tuyo fantástico, y sino pues les ves partir. Creo que no solemos ser conscientes de la suerte que tenemos del tiempo que compartimos con la gente que nos hacen bien. Todo el mundo está de paso por tu vida, y pocos, muy pocos, lo estarán muchos años. Hermanos, padres,... damos por sentado que van a compartir sus vidas con nosotros, pero no tiene porque ser así. Todos los años que viví con mi abuelo, y fueron veinti-muchos, solo mantuvo relación con una de sus hermanas, del resto, ni rastro. Una vez asumes esto, lo único que puedes hacer es disfrutar del tiempo que compartes con los que siguen tu camino.
Aunque me da pena no volver a ver cada día a Bea, creo que ha tomado la decisión correcta. En su caso, el alargar mas la espera hubiera acabado siendo perjudicial, al menos eso creo yo. Mi situación esta muy cerca de la suya, con la diferencia que yo sigo buscando hasta el último minuto el dar un salto de trabajo a trabajo, y aunque la sensación en este momento es que voy a salir malparado seguiré con el plan trazado hasta el final.
Echaré mucho de menos no ver a Bea cada día, nueve años son muchos años y acabas creando muchas rutinas mutuas. No os diré que recuerdo el día que llegó, pero si que tengo muchos recuerdos laborales compartidos. Solo los buenos, los demás los he eliminado. Tantas bajas parecen la historia de los Diez negritos de Agatha Christie y no acaba bien.

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